Poesía catalana

Cuando se habla se Cataluña hay mucho que decir, sobre todo porque es una región que se distingue por una gran diversidad cultural. Pero una de las principales preocupaciones de los promotores culturales de la región es la lengua catalana.

En los esfuerzos que realiza la Comunidad Autónoma para hacer visible la existencia de este idioma y su práctica se encuentran actividades culturales de todo tipo. Mientras por un lado la vida anda a toda velocidad y lo autóctono se fusiona con lo que vienen de afuera, son muchas las personas que hacen un alto en su existencia para preocuparse por salvar lo que les pertenece de raíz.

De esta manera la cultura catalana está, digamos, salvaguardada, pero todos los esfuerzos son pocos para la encomiable labor que representa. Por eso desde cada pequeño espacio, como este, vale la pena aportar un poquito de conocimiento e historia.

Si de catalán se trata no se puede dejar de mencionar al poeta Carles Riba. Este fue un hombre que, al fallecer en 1959, ya había dejado su impronta como una de las letras catalanas imprescindibles que se erigieron luego de la Guerra Civil Española.

Barcelona fue la cuna y la losa de este poeta. Riba, además de dedicarse a escribir, le dedicó tiempo a la enseñanza. Ejerció como maestro de literatura y de griego, tarea que llevó a cabo en la Escuela de Bibliotecarias y en la Universidad de Barcelona, respectivamente. Cuando un artista dedica parte de su vida a enseñar otros, más allá de que sea por necesidades económicas, es una muestra de humildad muy grande y un espíritu del compartir que no todos tienen.

Su aporte a la lengua catalana está dado, además de por su literatura, por su labor de traducción, que lo llevó a colaborar incluso en un diccionario que salió a la luz en 1932.

El volumen Elegies de Bierville (Elegías de Bierville, 1942) es uno de los más reconocidos de este intelectual catalán, que se vio forzado a vivir una temporada en el exilio, lo cual le hizo reflexionar hondamente en su identidad y su cultura.

Se trata de un poeta que bien vale la pena revisitar sobre todo si se quiere tener un reencuentro con lo más autóctono de nuestra cultura.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *